
¿Por qué somos desfasados?. V.H. Alfredo Rosales. 2008. 09. 10. Decidimos formar parte de esta sociedad para descubrir y estudiar los mecanismos de la naturaleza, el universo y el hombre. Y para no permitirnos distracciones con elementos superfluos ni dogmas, se prohíbe hablar de elementos tan transitorios y circunstanciales como la política y la religión porque la política y la religión son basadas en creencias y pareceres circunstanciales, en sospechas y conveniencias de cada momento histórico. De esto se arman los esquemas y modelos sociales, la moral, la ética, lo correcto y lo incorrecto están ligados como conceptos al momento en que se definen. Todo credo o sistema ideológico es potencialmente peligroso, basta que interfiera con los intereses de un grupo de personas para que ya se vuelva un arma y motivo de lucha. Y sorprende como las personas cuyos credos les orientan amar a su prójimo como a si mismos, son a la vez capaces de incluso llegar a masacrar y eliminar a otras personas que piensan distinto a su credo. En cambio la ciencia no se basa en el sentido común. El agua hierve a 100 grados y nada lo cambia. Un objeto parece sólido y sin embargo está formado por partículas y espacios llenos de materia oscura. El universo crece y se expande por ciclos, como mismo están presentes los ciclos en los procesos sociales, biológicos, geológicos o en los procesos del pensamiento. En el conocimiento de esta realidad se erige la masonería. La ciencia nos permite conocer el universo, la naturaleza, y transformarlos. Estudiar todo aquello que nos antecede y descubrir los por que de de esta maravilla que es el trascender. Es deducible por esto que la regla mas importante y clara que adoptaron nuestros predecesores en este camino fue prohibir las discusiones y opiniones sobre política y religión como forma de apartar cualquier mínima posibilidad de distracción respecto al aprendizaje que debían emprender los miembros de nuestra sociedad. Por eso somos desfasados, porque mientras los fanáticos del deporte se arremeten y destrozan por sus equipos; los fanáticos religiosos hacen guerras santas masacrando a los fieles de los otros dioses; los fanáticos de la política se canibalean como hienas por el poder, sucediéndose unos a otros en la guerra por sus intereses. Los masones, en cambio, no venimos a logia a discutir de problemas diarios ni comunes porque todos los tenemos, y esos se resuelven en la calle. Nuestras herramientas no son de las que se compran con dinero y se deterioran con el uso, porque para interactuar con nuestra sociedad y nuestros semejantes empleamos aquellas que algunos prefieren llamar divinas, el amor, la inteligencia y la voluntad. Venimos aquí ávidos, a buscar lo que en la calle nadie nos puede dar. Somos aquellos capaces de saltar por encima de los conceptos y creencias banales para, con sus conocimientos, integrarse a las huestes que desde hace siglos proyectan y conciben un mejor futuro para la humanidad. |