Leyenda e Historia de una Casa y de una Logia
Los albores del siglo XIX dejaron ver en La Habana una ampliación de su trazado y de una flébil actividad desde el ámbito constructivo, y ya alrededor de 1810 la calle de San Francisco de Paula, en el habanero barrio de Paula, acogería nuevas edificaciones de corte colonial entre las que dirigiremos nuestro interés hacia la No.41, que sucesivamente en el tiempo ha tenido los números 102, 214 y 314 hoy. 
Esta singular y pequeña edificación de dos plantas se identificaría porque, después que el 17/2-1852 contrajeran matrimonio en la Iglesia Parroquial de Monserrate Don Mariano Martí y Doña Leonor Pérez Cabrera, él valenciano y ler Sgto. del cuerpo español de Artilleros, ella isleña hija de un Tte. retirado del propio cuerpo y cuyo encuentro fuera provocado al estar casados el primo de Don Mariano y la hermana de Doña Leonor; esto propició que ambos matrimonios fuesen a vivir bajo alquiler a la ya prementada casa, ocupando los padres de Martí la planta alta de la misma.
Allí, en la madrugada del 28 de enero de 1853 vino al mundo el primer hijo de ambos y único varón de los ocho que tendrían y al que pusieron por nombre José Julián. Es en este hogar donde nuestro Apóstol da sus primeros pasos y convivió por cuatro años y medio.
Merece destacarse que la huella de Martí y su familia por esta Habana nos lleva a domicilios en Merced 40, Ángeles 56, Industria 13 y 52, y otra vivienda en esta calle, cercana a los Valdés Domínguez, Jesús Peregrino , número no precisado, San José 6, Peñalver 57 y la calle de la Cruz Verde en Guanabacoa. Al salir de la calle de Paula, la familia Martí, éste no volvería más a ella.
Martí estudió en el colegio San Pablo, la Escuela Superior para menores de Prado 88 y el Instituto de Segunda Enseñanza bajo los auspicios de su maestro Rafael María de Mendive ; y a los 5 días de cumplir 16 años publica su poema épico "Abdala", dedicado a la Patria (23 de enero de 1868) y al serle descubierta una carta acusando de traidor a un condiscípulo, ello le valió una condena de 6 años de trabajo forzado que comenzó a cumplir en las canteras de San Lázaro, a donde accedía a pié día por día desde la cárcel de Prado; hasta que gestiones de José María Sardá sirvieron para su tránsito por la finca "El Abra" en Isla de Pinos y posterior deportación a España (15 de enero de 1870). Martí regresa más tarde a Cuba hasta su segunda y definitiva deportación en 1879 y de la cual ya no volvería más a su tierra natal hasta 1895 en el inicio de la guerra necesaria y su caída en combate en "Dos Ríos" (19 de mayo de 1895).
Vale recordar que Martí estuvo en España hasta 1874 en cuyo período se inicia como masón en la logia "Armonía 52 en la capital española y obtiene los títulos de Doctor en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Aragonesa de Zaragoza, posteriormente se dirige a México donde se desposa con Carmen Zayas Bazán y transita además por Guatemala hasta su regreso a Cuba en 1878 después del desafortunado Pacto del Zanjón; trabajando en los bufetes de Azcárate y Viondi.
Pero volvamos a la casa natal, objeto de nuestra atención. El barrio donde está ubicada fue construido en la segunda mitad del siglo XVII habitado mayoritariamente por clase humilde y desposeída.
debiendo su nombre a la Iglesia de San Francisco de Paula, zona que más tarde se desarrollaría con la construcción de la Alameda, paseo de igual nombre.
Después de la muerte de nuestro José Martí y ya con todo el trabajo de los cubanos dirigido a nuestra vida republicana, partió precisamente de la emigración asentada en Cayo Hueso, la idea del primer tributo al Apóstol. El primer día de 1899 marcó el fin de la dominación española en Cuba, y ya el 5 de enero en el periódico "La Discusión", se convoca por el Comité de Cayo Hueso a la suscripción popular para obtener la casa de Martí, la casa pertenecía en esos momentos al Monasterio de Santa Catalina de Siena, compatrona de Italia y de Europa; y los emigrados instaron a Doña Leonor a solicitarles autorización para colocar una lápida de mármol blanco y letras negras con la siguiente inscripción: "José Martí nació en esta casa el 28 de enero de 1853, "Homenaje de la emigración de Cayo Hueso"; autorización ésta que el Monasterio se congratuló en extender mediante respuesta escrita a la propia Doña Leonor y la cual transcribimos:
"El Monasterio de Santa Catalina de Siena-La Habana- Sindicatura.
Señora Doña Leonor Pérez Cabrera-Presente.
Muy señora mía.
Contestando su solicitud de permiso para colocar una lápida conmemorativa del nacimiento de su hijo D. José Martí, sobre la puerta de la calle Paula 102, propiedad del Monasterio Santa Catalina, tengo el gusto en manifestarle a Ud. que no hay inconveniente alguno por parte del Monasterio, que concede a Ud. la autorización desde luego.
Fdo. José Felipe Demestre".
Estos documentos de solicitud y respuesta constituyen en realidad los primeros documentos que reconocen el preciso lugar de nacimiento de José Martí.
El Comité juntó los fondos suficientes para el pago de la lápida y se hizo representar para colocarla por una Comisión creada en la Habana presidida por Juan Gualberto Gómez y formada entre otros por Fermín Valdés Domínguez, Enrique Llansó y otros amigos de Martí miembros de nuestra Fraternidad . La lápida se colocó con un velo el 28 de enero de 1899 por la Comisión de La Habana y la propia Doña Leonor; y el día siguiente se produjo una grandiosa e impresionante manifestación frente a la casa, descubriéndose el velo y quedando al descubierto la lápida, participando de ello Doña Leonor, Carmen Zayas Bazán y su hijo Pepe; seguidamente se reunieron en la Alameda de Paula donde entre otros hablaron Juan Gualberto Gómez, F. Freyre de Andrade y Fermín Valdés Domínguez. Esa tarde fue la consagración de Paula 102 como santuario en que nació Martí.
Como continuidad el 19 de julio de 1900 se crea la "Asociación por Martí" para dar cima a la idea de los emigrados que tenía como objetivo comprar y reparar la casa e instalar en ella a la madre y velar por ella; en la Junta Directiva participó como Presidente el VH Fernando Figueredo Socarras, que en 1907 sería nuestro MRGM; recibiendo además el impulso de apoyo del Generalísimo Máximo Gómez. A los cuatro meses ya se disponía, con el concurso de todo el pueblo, así como de importantes instituciones sociales; de los tres mil duros de oro que se requerían para adquirir la casa, donde el Obispo de La Habana interpuso sus oficios para que el Monasterio la vendiera, lo cual se materializó el 14 de diciembre de 1901, legalizándose la compra-venta ante notario, después de lo cual vuelve Doña Leonor a ocuparla y a partir de cuyo momento se coloca otra lápida de mármol en forma de estrella haciendo compañía a la que se puso dos años antes.
Al fallecer Doña Leonor un 9 de junio de 1907, se decide mantener alquilada la casa y no declararla propiedad del pueblo para socorrer a los cinco nietos (sobrinos de Martí) hasta que finalizaran su educación; no siendo hasta 11 años después de la muerte de la madre del Apóstol, en que el inmueble fue inscrito al nombre del pueblo cubano; antes no se había considerado oportuno por hallarse la República bajo gobierno provisional de Estados Unidos.
Lamentablemente con el tiempo la casa se convirtió en casa de vecindad deviniendo en un completo deterioro y abandono; por lo que a partir de su declaración como patrimonio del pueblo cubano, se comenzaron las gestiones para lograr que se convirtiera en lo adelante en el santuario de veneración de todos los cubanos hacia el excelso héroe.
Importantísimo protagonismo en estas gestiones lo tuvo el Hno. Arturo R. de Carricarte de Armas, periodista y escritor de profunda devoción martiana; éste comenzó por inquirir del Notario Público VH Emeterio S. Santovenia un dictamen que diera fe del avanzado estado de deterioro de la casa e inició gestiones con el Alcalde de La Habana, Marcelino de Villegas, también masón, para su reparación, previo desalojo de los ocupantes, pues se corría el riesgo de su completa destrucción; este desalojo al fin se ejecutó.
Para el respaldo de todas estas gestiones, el Hno. Carricarte concibió la idea con otros seis hermanos provenientes de RL Guáimaro y uno de la RL Humildad de Guantánamo, de crear una Logia que denominaron HABANA y cuya fundación se realizó en la significativa fecha del 28 de enero de 1921, eligiéndose al VH Carricarte como su primer Venerable Maestro, con el objetivo principal, además del respaldo institucional, lograr el apoyo y contribuciones de Nuestra Fraternidad, ya que no se disponía de presupuesto estatal alguno. Todas estas acciones lograron que el 12 de mayo de 1921 se materializara la entrega de la casa a nuestra Logia HABANA, por parte del Alcalde de La Habana ya referido. 
Con sus ulteriores acciones nuestra Logia, además de depositaría de ese legado oficial y público del cuidado de la casa; logró que con la participación de toda la masonería cubana que respondió con sus contribuciones y apoyo a nuestros requerimientos; a los 24 años de adquirirse y con más de 5 años de incansable esfuerzo, se inaugura la casa como Museo un 28 de enero de 1925.
En todo este período el VH Carricarte desarrolló una febril actividad en su acondicionamiento, donando incluso objetos y documentos originales de su propiedad que habían pertenecido a José Martí o sus familiares en vida; asumiendo además desde la fecha de inauguración en 1925, la dirección del Museo, cargo que ocupó hasta su muerte en 1943.
La casa, finalmente, en 1949 sería declarada" Monumento Nacional" por la Comisión Nacional de Etnología y Monumentos; pero la mano de nuestro Taller muy en especial y de la masonería cubana en general quedarán de modo indeleble e imborrable en esta página de la historia, ya que al haber participado en los inicios de esta magna obra para la veneración de este lugar, constituye para nosotros un sano e inmenso orgullo.
Facsímil del Acta de entrega de la casa natal del Apóstol José Martí
En la Ciudad de La Habana a los 12 días del mes de mayo de 1921,
constituidos los que suscriben en la casa marcada con el, mismo número 102 de la calle Paula, en la que nació el ilustre cubano José Martí Pérez el día 28 de enero de 1853, con objeto de tomar posesión de la misma,
después de haber obtenido el desalojo de ella por quien la ocupaba
desde hacía 17 años, Luis Izquierdo, en unión de numerosos familiares,
proceden a efectuarlo con toda solemnidad, tomándose del acto diversas fotografías, presentes entre otros los señores Arturo R. de Carnearte y
de Armas, Arturo Montólo y Paz, Justiniano R. Cabrera y Betancourt, Julio Laurent Pagés , Julio Lariot Lara, Ramón Hernández Galán,
Arturo Casado y G. Quirós, Eradio García Alfonso y Gustavo E.
Mustelier, todos miembros de la Respetable Logia HABANA.
Se dirige el señor Carnearte, en su calidad de Venerable Maestro
e iniciador en el seno de esa logia de esta obra, al señor Marcelino Díaz de Villega, alcalde de esta ciudad, a quien da las gracias en nombre
de la precitada Logia, por haberla autorizado a instalar en la supradicha casa, una "Biblioteca, Galería Iconográfica y Museo consagrado a
Martí, y compromete el honor de todos y cada uno de los miembros de la Respetable Logia HABANA, como garantía de la irrevocable decisión que han formado de crear aquélla institución para la mayor
gloria del Apóstol y a no consentir mientras esté al alcance de ellos, que persona o entidad alguna en lo futuro ocupe o destine esa casa a
otro fin que no sea, de acuerdo con la condicional consignada en la escritura de compra del inmueble "Templo en que se venere la memoria del Gran Maestro".
Y para constancia y que figure en el Archivo Martí que ha de
organizarse en la mencionada Biblioteca, firman la presente
con un duplicado que se entregará a la Respetable Logia HABANA para
su propio archivo.
Arturo R. de Carnearte de Armas Arturo Montólo
Julio Lariot Justiniano R. Cabrera
R. Hernández Galán Julio Laurent Pagés
ArturoCasado Eradio García
Marcelino Díaz de Villegas
Alcalde de La Habana
Esta gran responsabilidad que asumiría la Respetable Logia HABANA sería emotivamente descrita en el editorial que el periódico de la época "El Triunfo", publicaría con fecha del 13 de mayo de 1921.
Haciendo Patria
En la tarde de ayer y en la casa donde nació el Apóstol José Martí, en la calle Paula marcada con el número 102, tuvo efecto una sencilla ceremonia que ha de tener trascendencia histórica y la posee como acción cívica de las más enaltecedoras; el desalojo de ese inmueble por los que hace ¡ diez y ocho años ¡ ... la venían ocupando, y la toma de posición del mismo para destinar esa casa que debe ser templo de patriotismo a Museo Martí, a Biblioteca Martí, a Galería Iconográfica Martí;... es decir un museo en que se exhiban exclusivamente objetos que pertenecieron a Martí o que con él se relacionan, los libros que publicó Martí o los que de él se ocupan, los manuscritos del Apóstol, los retratos del Apóstol, los bustos del Apóstol y las estatuas que lo representan y se deban al cincel cubano o al cincel extranjero, al genio artístico de nacionales o de quienes en el extranjero han sabido comprender o amar que son cosas complementarias al más grande de los revolucionarios del 95.
Esa casa histórica que será motivo de orgullo y honra de la ciudad que enalteció e hizo ilustre con nacer en ella el gran José Martí ha venido siendo hasta ahora baldón del patriotismo, mancha del civismo de los cubanos. Confesar las afrentas cuando se han reparado es digno; confesemos ahora que han sido reparadas las nuestras. Esta casa está casi en ruinas y la iniciativa de una organización masónica, la Respetable Logia
HABANA la ha hecho surgir para bien y enseñanza del pueblo; dentro de muy poco estarán establecidas esas galerías, ese Museo y esa Biblioteca, y La Habana podrá mostrar con orgullo al residente y al visitante foráneo o extranjero , la casa en que se meció en cuna al prócer y donde vivió hasta los cinco años de edad, no como un recinto abandonado, sino como un altar siempre limpio y siempre cuidado y atendido: mas la Respetable Logia HABANA con todos sus entusiasmos, con todas sus energías no habría podido llevar a cabo su cívica y
patriótica empresa, si el actual Alcalde de La Habana, Don Marcelino Díaz de Villegas, junto a otro cubano el Dr. José Antonio López del Valle, Jefe Local de Sanidad, no hubieran puesto al servicio de una causa noble, levantada y altruista toda su influencia, todos los recursos a su alcance para que se consiguiera el nobilísimo propósito de que damos cuenta al lector, y que conociéndolo no hubiéramos querido anunciar para no dificultar las gestiones menos fáciles de lo que pudiera pensarse y podríamos probar sí quisiéramos entrar en detalles, de lo que con amor insuperable a Cuba y respeto inmenso a la memoria de Martí han conseguido al fin desalojar la casa en que naciera y comenzar las labores de organizar en ella un Museo, esa Biblioteca y esa Galería que serán orgullo muy en breve de la capital de la República y de la nación entera, verdadera meca del patriotismo, templo bien propio de los que reverenciamos a Martí, el más alto ejemplo de las virtudes ciudadanas.
Así hacen patria las autoridades como Don Marcelino Díaz de Villegas, el Dr. López del Valle y las instituciones como la Respetable Logia HABANA. Honor a ellos que un desinterés insuperable y perseverancia sin precedentes han dado cima a la primera parte de un propósito que cuando esté terminado será motivo de orgullo legítimo y de regocijo intenso para todos los buenos cubanos. |